Vecinos de localidades interiores de la comuna de Tierra Amarilla, en la precordillera de Atacama, daban cuenta ayer de viviendas tapadas completamente por la nieve y donde apenas se alcanzaban a distinguir tuberías de sistemas de calefacción y antenas satelitales.
Tales imágenes reflejan el aislamiento y las dificultades para concretar evacuaciones que llevaron al Gobierno a extender a Tierra Amarilla el estado de excepción que desde el lunes 20 rige para la Región de Coquimbo y la provincia de Huasco, en Atacama.
Aunque el Norte Chico quedó fuera del radio de impacto de los nuevos sistemas frontales que afectarán a la zona centrosur, su población todavía vive las secuelas de las intensas lluvias y la activación de quebradas, con cortes de caminos y pérdida de conectividad.
Mientras en el peak de la emergencia las personas aisladas superaron las 105 mil, las últimas cifras del Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred) las cifraban en torno a las 58 mil y con una tendencia a la baja, “en la medida en que los equipos que están en terreno, de los municipios, Obras Públicas o Vialidad, han ido accediendo a las distintas localidades”, según detalló en un reporte la directora de Senapred, Alicia Cebrián.
Respecto de la entrega de ayuda humanitaria, la funcionaria comentó que su servicio ha gestionado más de 183 toneladas de productos. Estos han sido distribuidos en vuelos de la FACh y con apoyo de la Federación Aérea.
Ayer, el superintendente de Servicios Sanitarios, Jorge Rivas, generó la esperanza de que la reposición del suministro de agua potable en la Región de Coquimbo se concrete hoy, pese a que la propia empresa Aguas del Valle había planteado como fecha probable y paulatina el fin de semana. En el momento más crítico, se contabilizaron, en todo el Norte Chico, 181 mil familias sin este recurso básico.
“No sabemos si cuentan con alimentos”
Lila Campos, presidenta de la Unión Comunal de Tierra Amarilla, confirma que “la gente que tenemos más complicada es la que vive al interior del valle, en sectores como El Torín, donde hay casas cubiertas por más de tres metros de nieve”. La dirigente recalca que “estamos muy complicados y el municipio tuvo que arrendar un helicóptero para poder rescatar a una familia que corría muchos riesgos de sobrevivencia”.
Explica que los sectores que quedaron más afectados son aquellos donde viven los crianceros. “Lugares como Cerro Blanco están totalmente tapados por la nieve y no sabemos si cuentan con alimentos y otros productos básicos”, lamenta. “Desde el gobierno regional (de Atacama) iban a mandar mercadería, pero no tienen cómo llegar”, revela la representante vecinal.
Patricio Muñoz es santiaguino, trabaja en el sector financiero y desde hace cuatro años vive en La Serena. Reconoce que en ninguna parte de Chile le había tocado ser testigo presencial de una catástrofe de esta magnitud. “La verdad es que la región está con harto daño, mucha inundación y miles de personas que llevan cinco días sin agua y sin luz. Como que la ciudad colapsó”, comenta. Agrega que “hasta ahora ha sido muy grato vivir acá. En general, en La Serena llueve muy poco, pero eso basta para que se inunden sectores que están en bajada como El Faro. Ahora que llovió cuatro días y con mucha intensidad, fue una masacre, con verdaderos ríos que se metían a las casas”.
“En la Región de Atacama estamos colaborando en localidades aisladas de Copiapó, Caldera, Vallenar y Alto del Carmen. En el caso de la Región de Coquimbo, estamos prestando apoyo a todos los requerimientos de ayuda del Senapred”, detalla Claudio Prieto, jefe nacional del Cuerpo de Socorro Andino, organización que alertó y coordinó la evacuación, la noche del miércoles, de 24 vecinos de Juntas de Valeriano.
Poblados dispersos
El gran número de localidades aisladas, según la arquitecta Caroline Iribarne, experta en asentamientos humanos y directora ejecutiva de Atisba Monitor, se explica por “un patrón de poblamiento altamente disperso”. A modo de ejemplo, menciona que “el 29% de los habitantes de Alto del Carmen vive en 33 pequeñas localidades rurales”. Advierte que algunas comunas “no cuentan con instrumentos de planificación territorial vigentes, lo que dificulta orientar el crecimiento, la localización de equipamientos y la inversión pública”.
VIVIENDAS
Suman 10 destruidas, 3.858 con daño mayor, 25.099 con daño menor y 3.087 en evaluación
“Se han gestionado más de 183 toneladas de ayuda. Los municipios han pedido cajas con alimentos, herramientas, agua, mascarillas y kit de higiene”.
ALICIA CEBRIÁN
DIRECTORA DE SENAPRED
“La gente que tenemos más complicada es la que vive al interior del valle, en sectores como El Torín, donde hay casas cubiertas por más de tres metros de nieve”.
LILA CAMPOS
PDTA. UNIÓN COMUNAL DE TIERRA AMARILLA

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