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Urbanistas plantean necesidad de discutir una ley que sancione los grafitis en todo el país

Publicado el 3 de Noviembre de 2025

Medio: El Mercurio - Nacional

Como medidas específicas, proponen la limpieza inmediata de los lugares dañados y elevar las multas en dinero

Reactivar el debate de una ley que aborde de manera general, y para todo el país, los grafitis y rayados en el espacio público, aumentar las multas para quienes los realicen pese a las prohibiciones y la limpieza inmediata de los inmuebles y patrimonios que han sido muebles y patrimonios que han sido vandalizados proponen tres urbanistas consultados por “El Mercurio”, luego de los ataques sufridos, entre otros, por la restaurada Fuente Alemana, en Plaza Italia; por el primer vagón de Metro, en el Museo Ferroviario, y por la fachada del Palacio La Alhambra, en la calle Compañía.

Sergio Baeriswyl, premio nacional de Urbanismo 2014: Paz Serra, exjefa de la División de Desarrollo Urbano del Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu), e Iván Poduje, socio de la oficina de arquitectos Atisba, coinciden en rechazar que estas acciones puedan ser consideradas como expresiones culturales.

“Si los rayados se borran una y otra vez, finalmente disminuye el incentivo para realizarlos”, destaca este último, quien agrega que “se debe contar con pinturas especiales que facilitan la limpieza con agua a presión, porque le quitan adherencia a las superficies rayadas”.

Poduje también considera importante que haya persecución y sanciones. “En Europa, quienes son sorprendidos por los sistemas de cámaras y por guardias deben pagar multas que pueden llegar al equivalente a 400 mil pesos chilenos”, resalta. Y, en esa dirección, es partidario de generar un registro de infractores, donde quienes no paguen las multas, pierden beneficios del Estado.

Ordenanzas municipales

Serra plantea que ha sido la falta de una ley general que aborde los rayados en la totalidad de los espacios públicos lo que ha llevado a los municipios a dictar ordenanzas.

“Pero así como hay comunas proactivas, hay otras que no. En el caso de Santiago, es casi obligatoria una ordenanza, porque concentra la mayor cantidad de edificaciones históricas, característica que no significa nada en cuanto a protección patrimonial” enfatiza.

Baeriswyl argumenta que si bien las acciones aisladas para enfrentar los grafitis “son todas muy  loables y merecen todo el apoyo, no van a dar el resultado esperado, porque la ordenanza de una comuna no resuelve el problema global”. Por  lo mismo, aboga por “una discusión más integrada, como país, que derive en una ley que sea explícita y que distingan entre un mural y rayados que son ocupaciones violentas del espacio público”.

“Especialistas llaman a no considerar como expresiones culturales o artísticas estos rayados, los que califican  como “ocupaciones violentas del espacio público”

“Todo el país vive una vandalización preocupante del espacio público. Hay quienes la defienden como una expresión cultural e incluso le encuentran valor estético”.

“Se necesita una ley que castigue y multe a quien atenta contra la ciudad. Hay edificios bellos y que aportan, pero si no son monumentos no pasa nada si alguien los grafitea y daña”.